En nuestra mano está querer realizarlo o no, ser fieles o ser infieles a nuestra vocación. Pero ésta, es decir, lo que verdaderamente tenemos que hacer, no está en nuestra mano. Nos viene inexorablemente propuesto. He aquí por qué toda vida humana tiene misión. Misión es esto: la conciencia que cada hombre tiene de su más auténtico ser que está llamado a realizar. La idea de misión es, pues, un ingrediente constitutivo de la condición humana, y como antes decía: sin hombre no hay misión, podemos ahora añadir: sin misión no hay hombre.

Misión del Bibliotecario

José Ortega y Gasset

Reflexiones de 20 años

Después de una jornada laboral intensa mientras bajo desde la Colina el Pino observo como desciende la tarde en la ciudad de La Serena como si fuese un historia que se repite el camino me ofrece las ideas de otros reflejadas en sendas citas dibujadas en el camino, por un instante cierro los ojos y buscó viajar en el vagón del sótano de la memoria un viaje más largo que mis zancadas, volver al 18 de Mayo de 1999, recuerdo mientras sigo descendiendo, a un joven de pelo corto en un teatro universitario ad portas de recibir su Título Profesional de Bibliotecólogo (Bibliotecario) en la Universidad de Playa Ancha en las famosas tierras de esa República Independiente, al fondo mis padres esperando emocionados y nerviosos pero disimulando para que no me diera cuenta, cuando recibo mi Título estaba igual de nervioso que ellos pero firme como una acacia, que parece débil por fuera pero resistente por dentro. La luz Roja del semáforo de la Rotonda me detiene reflexiono como muchas historias de interconectan y como justo en estos recuerdos parezco llegar a lo algún día imagine como caminos bifurcados.
Me pregunto mientras sigo caminando ¿por que soy bibliotecario? Tengo muchas razones, pero después de muchos años creo que esta linda profesión me eligió a mí, mas que yo elegirla a ella como si fuese la búsqueda de una posibilidad del infinito a través de las ideas.
Nací en el Puerto como dice mi documento, solo el Puerto como si fuese el presagio de uno de los tantos viajes que he emprendido en la vida y como designio de un nombre con historia. Crecí en los cerros de Viña, el destino querría que años más tarde viajase a otro cerro para estudiar. Recuerdo que el nombre del cerro que vivía fue una de las primeras palabras que me llamaron la Atención Achupallas así de singular era el nombre, y singular eran esos tiempos, habituado a helicópteros, protestas y ruidos debido a los tiempos, fue el jardín de mi casa nuestro mundo tanto para mis hermanos como para mi, el único horizonte que parecía romper nuestras fronteras impuestas fueron las revistas que mi padre guardaba con tanto celo en un pequeño anaquel cerca del comedor, después descubrí algunos libros que gustaba leer y que por imitación hojee. La vida me daba la primera advertencia de mi singular destino el anaquel que ante los ojos de un niño me prometía el infinito y el cual por un espacio, aunque a veces corto me dejaba salir del jardín a un mundo sin helicópteros ni protestas y que me prometía un mundo detrás de la montaña que veía desde mi ventana.
El libro si bien estaba presente no fue sino hasta mas tarde cuando en el Liceo un Profesor marco mi destino en forma inexorable. A finales de los 80 en plena clase de Historia de Chile quise ayudar a un compañero el cual no estudio para una disertación sin embargo nuestro querido profesor JJB nos interrogo. Estoico como Héctor de Troya, contesté por los dos pensando en una victoria lejana y asumiendo la responsabilidad de todo, craso error fuimos fácilmente descubiertos por el maestro. Consecuencia una tarde completa en la Biblioteca Benjamín Vicuña Mackenna de Viña del Mar buscando información sobre la espada de Damocles como una lección para mejorar, a pesar de mi molestia creo que debo agradecer su preocupación, siempre un maestro marca la diferencia y mi recordado JJB creo que hizo la diferencia.
Por aquellos años la democracia de los libros en Chile era escasa, creo que aún lo es. Perdido en un edificio de corte clásico fuera de mi querido cerro y de los anaqueles de mi casa, estaba perdido sin saber cómo empezar no fue sino hasta que una bibliotecaria de indefinida edad, moño y lentes, como sacada de las películas,  se acercó y me indico como buscar en una ficha de un libro, indicándome unos muebles añosos de madera en los cuales se abrían gavetas que parecían interminables, dentro del silencio absoluto que me provoco, seguramente percibió mi cara de desconcierto me indico las materias que podrían servir y como navegar en ese mar de información, después de muchas horas de navegación me acerca al mesón de atención con un papel donde llene los datos que estaban en la fichas, como muchas en la vida hubo que recitar lo que decía pues la vida me dio muchos dones pero el de una letra legible creo que me lo negó por completo, pocas personas hasta hoy pueden descifrar mi forma de escribir ocurrió un hecho singular  me trajo dos enciclopedia gigantes primera vez que las podía ver un libro que prometía todas las respuestas, me dirigí a una mesa abrí sus páginas y no solo encontré la espada de Damocles también encontré a Pirro el triunfo a lo Pirro, en ese entonces a pesar de estar enojado con mi profesor al final del día mis descubrimientos y mi lectura absorta me hicieron olvidar mientras volvía a navegar desde la lectura y relectura. Olvidar es el comienzo del futuro.
Pasaron años hasta que el Puerto llamo a su hijo para emprender un nuevo viaje esta vez desembarque en el Cerro Playa Ancha. Los años en sus aulas, patios fueron y creo sin dudarlo los mejores años que de mi vida. Alegrías, risas, amigos, desafíos y, muchas ganas de aprender en la escuela de Bibliotecología. Recuerdo aquel pequeño taller, el único y primer computador que existía, después comprendería que sería partes de los nuevos anaqueles que prometían el futuro como un panal de abejas interminable alimentado por nuestros pensamientos.
Ha bajado la niebla en la ciudad mientras camino converso con una estudiante el cual me comenta sobre un personaje que le interesó este es “Gilgamesh”, tiene ideas sobre como dibujarlo. Le comentó que La epopeya que se refiere fue encontrada en la Biblioteca de Nínive, considerada como la primera biblioteca del mundo occidental la cual albergaba una colección de tablillas de escritura cuneiforme, la historia relatada tiene una importancia muy destacada en el inicio de la historia de la humanidad, fue una conversación extensa pero solo resumo una parte. Esto me hizo recordar que el hexágono que nos conecta son la ideas y que mejor lugar existe para guardarlas, buscarlas y dar un espacio de encuentro para que empiecen a forjarse que una Biblioteca. Por que soy Bibliotecario? por que los anaqueles eternos aún me prometen el infinito; navegar entre ideas es impagable y como corolario de mi nacimiento en el puerto me permite navegar para soñar despierto.